El mantenimiento del sistema de frenos
Las pastillas y los discos del freno desmontados son una importante fuente de información. Por ejemplo, siempre hay que observar atentamente el estado del disco (estado de las superficies frenantes, color, aspecto). Este examen puede poner de manifiesto anomalías de funcionamiento de uno o varios componentes (pinzas, pastillas, rodamientos, etc.). Será oportuno solucionar estos problemas antes de sustituir el disco.

¿Cuándo hay que sustituir el disco del freno?

- Cuando, con motivo de un control ordinario, se constata que el espesor del disco es inferior o equivalente al espesor mínimo que se indica en la superficie de corte del disco mismo (en inglés MINimum THickness).
- Cuando, durante un control o la sustitución de las pastillas, se notan grietas superiores a 30 mm. - Cuando se detectan rayas circulares profundas superiores a 0,3-0,4 mm.
- Cuando se notan manchas oscuras en la superficie del disco.
- Cuando, después de un control, se miden unas deformaciones o unas variaciones sensibles de cotas entre numerosos puntos de las pistas frenantes del disco.

Por último, antes de pasar a la parte práctica, recordemos las reglas generales siguientes:
- Hay que leer y seguir escrupulosamente las instrucciones para sustituir los componentes.
- Siempre hay que sustituir simultáneamente los dos discos de un mismo eje.
- Comprobar que la referencia del disco corresponda al vehículo en el que debe montarse. Lo mismo puede decirse de las pastillas.
- Montar los dos discos de la misma caja (mismo lote de producción).
- Siempre hay que sustituir las pastillas cuando se sustituyen los discos.
EL PROCEDIMIENTO DE SUSTITUCIÓN DE UN DISCO
DESMONTAJE Y MONTAJE
1. Desmontar la rueda.
2. Quitar las pastillas y empujar los pistones, utilizando la herramienta oportuna para esta operación.
3. Desmontar la pinza completa de su soporte, sin desconectar los conductos del líquido de los frenos. No dejar la pinza colgando de los tubos flexibles. La pinza ha de ser sujetada por un accesorio (por ejemplo, un gancho).
4a. Desmontar solamente el disco desgastado, si éste tiene una superficie de montaje dentro de la campana.
4b. Si la superficie de montaje está fuera de la campana, ante todo hay que desmontar el buje de la rueda y luego el disco desgastado.
5. Limpiar el disco del freno nuevo con un disolvente adecuado (por ejemplo, gasolina o petróleo). Hay que eliminar completamente la capa de protección anticorrosión. El disco no ha de contaminarse con aceite o con grasa que podría contaminar las pastillas y reducir así sus prestaciones. Limpiar con el mismo cuidado la superficie de apoyo del disco en el buje.
6. Limpiar con cuidado la superficie del buje de la rueda en la que se monta el disco. Eliminar óxido y depósitos. Comprobar que la superficie de apoyo no está ni deformada ni dañada.
7. Comprobar que los rodamientos no presentan un holgura superior a la tolerancia y que durante la rotación las bolas giran libremente en sus jaulas de las coronas.
8. Montar el disco del freno en el buje de la rueda.
9. Para los discos con superficie de montaje exterior a la campana, montar el buje de la rueda y regular el rodamiento de la rueda.
10. Tras haber montado el disco, utilizar un comparador (fijado al montante de la suspensión) para medir la deformación o alabeo del disco en una pista frenante a la altura de su diámetro exterior. El valor de oscilación a finales de una rotación completa no ha de superar 0,10 mm. Si el valor es superior, cambiar la posición del disco respecto al buje de la rueda (si el orificio de fijación lo permite), o montar el segundo disco que se encuentra en la caja. Si el disco va fijado mediante un solo tornillo, asegurarlo al buje de la rueda con otros dos tornillos (utilizando las tuercas de la rueda con los separadores correspondientes al espesor de las llantas) para simular las condiciones de rotación que podrán obtenerse cuando se monte la rueda.
La medición de la oscilación del disco es una operación de importancia capital:
si la oscilación es demasiado alta, con el tiempo y tras haber recorrido algunos miles de kilòmetros, el disco puede sufrir un desgaste anormal cuando el vehículo no está en fase de frenado (debido al roce parcial contra la pastilla) y pueden aparecer vibraciones en frenado. El valor máximo de oscilación del disco que suministramos se ha establecido en función de nuestra experiencia. Otras fuentes podrían indicar valores ligeramente distintos. En estos casos, respetar los valores originales.
11. Si no es posible respetar la deformación máxima admitida para el disco, conviene comprobar la deformación del buje desnudo. Hay que recordar que el valor observado en el buje se duplica cuando se mide en el diámetro exterior del disco.
12. Montar la pinza en el soporte. La pinza flotante ha de deslizarse suave y regularmente en su guías. Los pistones han de deslizarse sin encontrar obstáculos. Las protecciones guardapolvos han de estar íntegras.
13. Montar las pastillas nuevas, que han de estar libres en sus alojamientos. Montar los muelles y las piezas que pueden estar incluidas en el kit.
14. Antes de volver a montar las ruedas, comprobar que las llantas no están deformadas.

Equilibrar correctamente los grupos de la rueda/neumático. Apretar los espárragos por el orden correcto, respetando el par prescrito.
15. Comprobar que los elementos de la suspensión están íntegros. Comprobar que los amortiguadores funcionan correctamente. La regulación de la suspensión ha de corresponder a los valores prescritos por el fabricante.
PRUEBAS Y RODAJE
Tras haber sustituido los discos y las pastillas, el mecánico ha de efectuar un control en carretera. Ha de comprobar que no existen vibraciones ni ruidos que proceden de los frenos durante la marcha y al frenar. También ha de comprobar que la acción frenante es correcta y eficaz, aunque los frenos no estén rodados. El espacio de frenado es el aspecto más importante. Durante estas pruebas, no efectuar frenados bruscos.

También hay que aconsejar al usuario del vehículo un corto período de rodaje de unos 200 km. Durante este período habrá que realizar frenados cortos y suaves, para que la superficie de las pastillas se alinee correctamente al estar en contacto con el disco. Los frenados demasiados bruscos y violentos no sólo podrían provocar el recalentamiento del material de roce, sino también del disco. Esto terminaría por comprometer la integridad y las prestaciones del freno. En especial, no tratar de activar el ABS.
Copyrights © Brembo - All rights reserved - Download Catalogue